martes, 25 de noviembre de 2014

EL COLECCIONISTA DE RECHAZOS

Hola Claudio,
Gracias por escribir, justo cuando iba a hacerlo yo. Analizamos tu proyecto con interés, pero lamentablemente no encontramos espacio en nuestro plan editorial. Por una lado, las características ficcionales del texto (que destaca por su buena escritura ) creemos que desalentarían a sus lectores naturales, que aún siendo pocos buscan investigaciones sobre el tema.
Por otro, el nicho para ese público ya estaba cubierto con viejas contrataciones, de aquí  y de España.
Te agradezco la confianza en el envío del libro.
Muchos saludos,
Ana xxx xxx 
Editora

Penguin Random House (Alfaguara)
Grupo Editorial     

El coleccionista de rechazos de editoriales, mucho antes de ser eso, en su adolescencia, juntaba estampillas y marquillas de cigarrillos. Aunque es materia opinable, para él existen antecedentes familiares que lo han marcado: el padre acumulaba deudas y la madre, sueños. El caso de su tío Evaristo, personaje a quien no conoció, es completamente diferente: se le daba para sumar intentos de suicidio fallidos, hasta que al final dejó la sobredosis de pastillas de efectos neutralizados por oportunos lavajes de estómago, por el certero y célebre corchazo dominguero, en la sien. El sábado anterior se había comprado una 38, con papeles y todo.
No es bueno preguntar las razones, es una pérdida de tiempo. La mayoría de las veces no existen motivos profundos a nada que hacemos en la vida. Lo cierto es que el tipo de escribir cuentos, novelas y demás yerbas, un buen día pasó a coleccionar los rechazos que le llovían de las editoriales a las cuales enviaba textos para ser publicados.
Después de todo, no importa tanto lo que se colecciona, sino el hecho de coleccionar; un coleccionista es alguien que quiere detener el paso del tiempo, apartar cosas de su curso natural, meterlas en bonitas vitrinas, en elegantes álbumes, en cajas a prueba de polillas y humedad, cualquier cosa es válida para conservarlas inmaculadas a lo largo de los años.
Para un coleccionista, no me pregunten por qué, la última pieza de la colección es siempre la más valiosa, hasta que logra sumar una nueva. 
El último ejemplar del coleccionista de rechazos de editoriales es justamente el que se muestra arriba de todo, con letras coloradas. Además de ser el más reciente, presenta algunas características que lo convierten en una pieza valiosa.  
Para poder tener una idea de lo que quiero significar, resulta conveniente pegarle una leída a la nota del muy buen escritor (letrador) argentino, Mariano Pereyra Esteban (¿otro coleccionista?) y que se puede consultar desde aquí: Notas en un pinche" 
En ella se establecen con precisión los diferentes tipos de rechazos, a modo de catálogo, siempre a mano de cualquier editor:   
Clichés: “Su obra no se ajusta a nuestra línea editorial”
Realistas: “No editamos ficción”
Mecánicas: “Estimado sr./sra. MARIANO tras evaluar con minuciosidad su obra decidimos no iniciar ningún proceso de edición”
Saturadas: “Nos gustó su obra, pero el plan de publicaciones ya está definido hasta el próximo año, vuelva a contactarnos en 2015”
Ajustadas: “Nos encontramos en proceso de ajuste financiero, por lo que se publicarán sólo obras muy específicas que ya hemos seleccionado”
Exitistas: “No publicamos autores noveles o anónimos. Sólo editamos consagrados”
Marketineras: “La obra es buena pero el tema no beneficia su promoción comercial”
Inmorales: “Por el momento sólo damos prioridad a la publicación de obras de autoayuda”
Orgánicas: “El comité de lectura ha recomendado considerar a su obra, pero el área editorial no ve viable su publicación debido a la evaluación de nuestros asesores comerciales, en consecuencia, se ha optado por no publicar su novela por el momento”
Piadosas: “Su novela es muy buena, siga adelante con sus intentos. No vamos a publicarlo en esta ocasión, pero vemos futuro en su obra”
Directas: “Su manuscrito no nos interesa”

En la pieza motivo de análisis, se observa el uso de una fórmula mixta. Tiene el atractivo de conjugar en uno solo, a varios tipos de rechazos. Estudiemos las frases: "Analizar con interés", "no encontramos espacio en nuestro plan editorial", "característica ficcional del texto", "que sin embargo esta cubierto con viejas contrataciones de aquí y España" : Chupáte esa mandarina.
Muy importante, no podía faltar esa otra: "El texto se destaca por su buena escritura", que no tiene otra intención que la de ser amable y no herir susceptibilidades. Sin embargo, no abre lugar a esperanzas: "Mande el texto el año que viene para ser evaluado nuevamente". Tampoco la pavada. A dejarse de joder.
El coleccionista de rechazos incursiona además en experimentos estrafalarios como mandar archivos de Word en blanco, o la Metamorfosis de Kafka bajo otro título (La Transmutación), obteniendo en ambos casos la obvia negativa. Esto lo ha llevado a proclamar lo que él considera una especie de ley: "La compulsión por ser rechazado es directamente proporcional al ansia del rechazador en rechazar. A partir de la misma, se puede afirmar que ambos, coleccionista y editor se necesitan, la existencia de uno justifica la del otro y viceversa.  
Así, a partir del rechazo, nuestro coleccionista ha logrado encontrar un rumbo, un sentido. La secuencia es esta: escribir cuentos, novelas, ensayos, enviar la obra a consideración de editoriales que responden invariablemente que no. Un círculo perfecto en donde no hay resquicio para que se filtren los imprevistos, los dolores de cabeza y la mala sangre. Lo que se dice, una vida sin sobresaltos.     
Sin embargo, no por coleccionista, nuestro héroe deja de ser un tipo de carne y hueso a quien cada tanto los miedos lo asaltan y le causan zozobra. Por estos días teme que algún trasnochado editor le diga que sí y altere la merecida paz ganada, hecho que no solo podría acabar con su condición de coleccionista, sino también con el vicio de escribir.   

   

  

1 comentario:

  1. Loooser! Ya veo que viene de famiia jaja mentira! Sos un grande en todo!

    ResponderEliminar

Comentar